Después de muuuchos meses, yo ya me había aceptado. Ya era una gorda feliz, estaba llevándolo con dignidad y hasta con gracia. Después de mucho llorar porque nunca seré pelirroja de ojos verdes ni voy a medir unochenta, ya me veía hasta mona. Depende del día, hasta francamente guapa.
Pero siempre hay un médico que te jode la vida.
Pero siempre hay un médico que te jode la vida.

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