Ilusión y bofetada.
Son dos palabras que van siempre juntas, como marco incomparable, o desaceleración progresiva. O Dragones y Mazmorras.
La primera es la antecesora (casi siempre) de la segunda.
Cuando tienes una serie de relaciones establecidas en tu vida y de repente, zas, llega algo que lo cambia, te lo planteas.
Te planteas cómo has hecho las cosas, los pasos que has dado hasta llegar hasta aquí, y dices, tate, esta es la mía, vamos a corregir de un golpe todos los errores que hemos cometido hasta ahora.
NO.
Ahí tenemos el primer fallo.
Porque las personas no cambian, aunque las situaciones debieran acercar, amar, moldear y perdonar. Las personas son seres estúpidos y despreocupados, que nunca mirarán más allá de lo que les conviene o no, y que nunca, nunca jamás sabrán apreciar esfuerzos.
Se supone que los años te vuelven más sabio y más prudente, y ahora me estoy dando cuenta de que sólo te vuelven más viejo.
Intentar darle la vuelta a una relación establecida 23 años atrás es como querer darle la vuelta al tiempo.
Es injustísimo. Es algo a lo que ya estaba acostumbrada, algo que tenía asumido, lejos, pero pierdo cada vez que me asomo al pozo (con menos frecuencia a medida que pasa el tiempo)
Un dolor sordo contra el que te medicas con regularidad, pero cuando te olvidas de tu dosis de distancia, te agarra del estómago y sólo puedes atenuarlo pensando con la cabeza bien fría y recordando por qué estás aquí.
Nosotros
(Chavela Vargas y Joaquín Sabina)
Atiéndeme,
quiero decirte algo
que quizás no esperes
doloroso tal vez.
Escúchame,
que aunque me duela el alma
yo necesito hablarte
y así lo haré.
(...)
No es falta de cariño,
te quiero con el alma,
te juro que te adoro
y en nombre de este amor
y por tu bien te digo adiós
9.10.08
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2 comentarios:
En la vida se puede cambiar casi todo. Pero las cartas que nos salen, no. Nos salen las que nos salen y tenemos que jugar con ellas.
:-/
Pero hey, para eso tenemos muffins.
Qué bien me vienes, cariño :****
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