A pesar de ser de letrísimas, tengo mis propias teorías empíricas.
Concretamente, hoy, se me están acabando las reservas de energía.
Me gustaría hacer volátiles los 73 kilos que peso y convertirme en sombras y ceniza, como dicen en cierta película. Y lo mejor, es que ni te enterarías (un día voy a probar, de verdad)
Creo que cada uno por la mañana se levanta con cierta carga de optimismo sólo por seguir vivo (sin tener en cuenta la hora en que sitúe la mañana cada uno, que ese es otro tema)
Conforme van pasando las horas, esa carga de optimismo, se mantiene, baja o sube; realmente la teoría no tiene miga ninguna, pero es fácilmente demostrable simplemente en la manera en la que te tomas el café: si terminas revolviéndolo hasta el infinito, tu carga de optimismo está en las últimas. De Filipinas.
La otra variante es que además, arrastres el déficit del día anterior; eso pasa bastante a menudo, como, verbigracia, hoy.
Cada vez me apetecen más un cubata y un canuto.
EN EL ANGULO MUERTO - José Ignacio Lapido // Miguel Ríos
10.3.09
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario