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19.2.12

Sittin on the dock of the bay.

Una casita muy pequeña y vieja, con suelos de madera y un cenicero panzudo de bronce apoyado en el interior de la ventana. El mar y el cielo que se ven desde ella se lamen en gris. Echada en un sofá ancho y cómodo cubierto por una tela descolorida, los pies descalzos me rozan la alfombra, gruesa y manchada de la pintura que cubre las paredes, nuevas y frescas. Libros, tazas de café, velas y paquetes de Amsterdammer salpican el salón como las pecas de una irlandesa. Una mancha de hollín rodea la chimenea como si fuera un gato mientras la cafetera pita en la cocina de butano. El pelo mucho más corto y un jersey de cuello vuelto, gastado en los puños y unos vaqueros doblados en los tobillos. Un trabajo sin pretensiones y amable, quizá una librería, quizá un café, con una economía razonable y una bicicleta para ir y volver por un paseo empedrado. El bus los días de frío y viento. Un portátil antiguo al que le falta la T, decenas de folios desperdigados con bocetos y apuntes de cursos; cercos de café en la mayoría, subrayadores amarillos. Una crema para la cara, otra para el cuerpo y zapatillas de cuello vuelto. Silencio a raudales. Las braguitas de algodón colgadas del radiadior. Un equipo de música y los cds que se apilan sin ningún orden. Héroes del Silencio, Marlango, Morcheeba, los conciertos de Brandenburgo. Nada de gatos y unas cortinas horribles en la ventana de la cocina que nunca me acuerdo de cambiar. Bancos de piedra fuera donde sentarse a leer adorando al Sol. Agua caliente interminable.

Quizá un hombre que aparque su coche a 10 minutos a pie dos veces por semana, me arranque del sofá y me enseñe la alfombra más de cerca, mordiéndome las tetas antes de ducharse en mi baño minúsculo, la siempre penúltima insinuación antes de volver con su mujer. Quizá un marido con el pelo castaño húmedo por el esfuerzo y el placer, y la sonrisa tierna, las sábanas mojadas, devolviéndome a la vida todas las mañanas de sábado. Quizá una mujer de caderas redondas y sexo suave y pies diminutos que me llene de besos el cuello y la almohada de manchas de carmín que no van a salir jamás, orgasmos ahogados en su pelo.

Al final de la historia, siempre me despierto.

1.1.12

Todos los hombres que han pasado por mi vida han intentado cambiarme de una manera o de otra. Menos uno.

Estás más guapa callada. No te pongas ahí, eres muy torpe. Cuando entre mi madre, procura no abrir mucho la boca. No te pongas este estampado, lo odio. Eres tonta, para qué lo haces si no tienes ni idea. No te lo voy a explicar, total, no lo vas a entender. Si pesases diez kilos menos, lo que te haría. No me gustan tus tatuajes. No te cortes el pelo, estás mucho mejor así.

Gracias particulares a mi ex y a mi padre por los años de machaque intelectual que me tragué.

Tanto buscar fuera y al final lo que echaba de menos en mi vida soy yo.

[Korn - Another brick in the wall]

8.9.11

Imposible

No se puede esconder lo que eres. Al menos no mucho tiempo.

Hasta yo caí en ese error hace años y aún estoy pagando las consecuencias de esa sensación asfixiante, tóxica, que se te pega a la piel como el plástico y no te deja respirar. Ahora ya no puedo. Me ha consumido tanto que me resulta imposible espirar y cincelarme la sonrisa en la cara, gastada, artificial, mentirosa, amoldada a los caprichosos dolores de lo irreal.

Incapaz, no encuentro aún en qué momento se rompió mi capacidad para hacerlo. Quizá cuando te veía llorar, destrozado porque yo ya no estaba en tu vida. O quizá cuando me arrancabas las lágrimas a empujones, sudando en mi cama. Ni siquiera sé si darte las gracias o abofetearte, ahora que me despierto empapada soñando que me encuentras. Pero está claro que te lo debo a tí. Te debo poder mirarme al espejo todos los días y estar satisfecha con lo que veo. A cambio de esto, te devuelvo entera la capacidad de sonreír sin ganas, los silencios elocuentes que seguían mis errores al aceptar algo que ni en sueños hubiera pensado en tragar. Todo para nada.

Y ahora no puedo. De verdad que no puedo. Automáticamente, bufo como un gato y se escapa de mi control; vuelven a invadirme la sensación de asco y las ganas de salir corriendo, los recuerdos se agolpan y sacuden como una maza. Nunca me pedirías que lo hiciera, y yo jamás podría dártelo. Lo siento. Lo siento de verdad. No voy a volver a hacerlo.

28.5.11

Maquillarte la cara para que el espejo no sepa quién eres.

23.5.11

De las semanas decisivas

Quiero volver a bailar.

Quiero salir.

Quiero echar un polvo sin pensar en las consecuencias.

Quiero trabajar.

Quiero ir por la calle y no mirar a las demás mujeres con envidia.

Quiero dejar de tomar pastillas.

Quiero recuperar todo el tiempo que he perdido.

Quiero dejar de sentirme una carga.

Quiero que mi cuerpo empiece a comportarse como debe por una vez.


QUIERO MI PUTA VIDA DE VUELTA.

22.5.11

De "Atlas de Geografía Humana"

"Hace tiempo que mi cara no me sorprende ni siquiera cuando me corto el pelo."

14.5.11

De las cosas que no llegan, pero llegarán.

Voy a curarme.

Y a dejar de sentir dolor.

No sé cuándo va a ser, pero va a pasar.

Es un hecho.

[Megadeth & Cristina Scabbia - A tout le monde (Set me free)]

3.4.11

Consejo II

Lo único sensato y eficaz que puedes hacer cuando te ves en una situación altamente comprometida, no deseada, no provocada, rayana en lo peligroso y ante la que no puedes hacer nada, es pensar en una solución, remedio, alternativa o plan para salir lo menos perjudicada posible.

Porque parece que las palabras del oráculo, esclavo y cautivo de viejos lascivos pueden prender fuego a todo cuanto quiero.

[Kingdom of Heaven OST - Ibelin]

22.3.11

De lo que descubres

He visto como un ser más débil, más pequeño y tremendamente indefenso nos miraba como si fuese Dios. Que confiaba en mí como si fuera su salvadora, como a pesar del horrible dolor se dejaba coger. Llena de mierda, de sangre, rota y asustada hasta decir basta. Pequeña, pequeñísima para saber lo que es sufrir y grande, enorme, valiente para abrir la boca, maullar y pedir ayuda a pesar del pánico y del frío, haciendo saltar nuestras alarmas, haciendo que dejásemos todo de lado. Por ella. Por algo tan vulnerable, tan aterrorizado y tan dolorido me ha agobiado, me ha hecho llorar, me ha tensado, me ha hecho sentirme impotente, me ha preocupado y se ha hecho insoportable hasta límites que no sabía que podían darse hacia un animal.

También he visto cómo la suerte que me acompaña desde hace más de un año es real, está aquí, es tangible y puedo comprobarla cada día y en cada situación. Especialmente en las duras como ésta. Existen personas que mueren viejas, muy viejas y nunca han sentido algo ni parecido a esto. Es la primera vez en mi vida que algo me dice que él y yo estamos del mismo lado. Del único puto lado del que dos personas que se aman pueden estar. El nuestro.

[U2 - All I want is you]

11.3.11

De cuando le echas demasiada imaginación

De la imaginación no ha funcionado, claro.

Ni siquiera volvemos al principio porque NO hay principio.

A veces ya no sé si sabré poder con todo.

[Scala & Kolacny Brothers - Creep]

7.3.11

De las maravillosas comunicaciones

No sé si puedes oírme.

Si me oyes, quiero que sepas que te quiero. Que te echo de menos. Que ya queda menos y que lo eres todo para mí.

22.2.11

De cuando te hartas

Vale. Ya está bien, ¿no?

Ya te has ido, ya nos hemos reído, ya hemos acumulado (más) ganas de vernos. Lo que me valía hace un mes ahora no me vale. De hecho, ahora quiero que vuelvas. Y que vuelvas YA.

[Gorillaz - Starshine]

1.2.11

De las cosas que no tengo (II)

- A veces me parece que estás en el Fin del Mundo...
- Es que ESTOY en el Fin del Mundo.
- ...
- Lo siento.
- Te quiero.
- ...

[Nightwish - The Islander]

17.1.11

De las cosas que no tengo (I)

Acabo de recoger una lavadora.

He doblado (y olido) tu ropa cuidadosamente.

Me están dando unas ganas de llorar que no son normales.

[Eva Summer - Fields of Gold]

16.1.11

De las cosas que hay que tener claras (1)

Soy como soy. Y son lentejas.

Repite conmigo.

[Bunbury - Soy el hombre delgado que no flaqueará jamás]

4.1.11

De las partidas

Maldigo las circunstancias que me llevaron a esto.

Pues yo te amo por ello. Hoy. Y mañana. Y cuando vuelvas.


28.1.10

De los motivos por los que no duermes

Ahora eres tu quien no duerme.

Tu, que has sido el Señor de mis días, el Dios de mis noches, el Rey Sol, no eres capaz de dormir. Ni siquiera con química. Y yo soy tan estúpida que ni me río. Lloro. Lloro de rabia, lloro de pena y lloro de asco hacia mi. Lloro porque me siento miserable. Porque yo tampoco duermo. Me siento una traidora. Aunque sentía cada palabra que salía de mi puta boca, y las que callaba también, ahora no son mas que ceniza. Al final, ni siquiera soy quién de hacerte feliz. Al final, todo lo que hago es un error.

Y te quiero. Y te he amado mas alla de mis posibilidades, mas alla de todo sentimiento lógico, más allá de la renuncia a mí. He cambiado por ti, he amado lo que tu amabas, y he perdido tanto por el camino, que ni siquiera recuerdo ínfimamente qué era vivir antes de conocerte. Y no me arrepiento. Pero ahora no duermes. Bienvenido a mi vida sin sueños. Ahora sabes el miedo que da ser libre despues de tanto tiempo. Ahora te sientes mal, te sientes culpable y pides perdón. Por eso no duermes.

No te preocupes, es normal. Se te pasara. Hubo un tiempo en el que yo tampoco dormía. Solo lloraba. El ruido que hacia nuestra vida al romperse no me dejaba dormir. Ni dormía ni llegaba a despertar nunca, tremendamente consciente de todo y lúcida, como un tajo recto en el medio del pecho. Horas y horas mirando al techo, leyendo y leyendo mientras tu dormías, escuchando mi voz, razonando con mi corazón, intentando sentir con la cabeza, horas y horas y horas y horas durante meses y meses y meses, convenciéndome, hablándome, llenando el tiempo de pensamientos, reflexiones, cábalas que me hiciesen sentir mejor y arrojasen un poco de luz sobre esto. Pero al final sólo apretaba las mandíbulas, volvía para cama y lloraba. Y fumaba. Y dolía. Pero no dormía. Lloraba igual que lloro ahora. Pero se te pasara, y a mi también. Aunque no vuelva a amar a nadie como te he amado a ti, aunque no vuelva a hacer las cosas que hacia contigo con nadie mas, aunque no vuelva a creer en el amor para siempre como hasta ahora lo hacia, aunque nadie vuelva a provocarme los orgasmos con esa fuerza que te invade y te nubla la cabeza durante horas antes de dormir. Todas las mutilaciones dejan secuelas. Dejaremos de llorar y volveremos a dormir, aunque no será juntos. No puedo decirte que volverá a salir el Sol, porque vivimos en un mundo en el que el Sol no existe para ninguno de los dos.

Tu no duermes y yo me desgarro. Igual que la ultima vez que estuvimos juntos. En el plazo de un mes, me han sacado más cosas de mi cuerpo que en toda mi vida anterior, y han triplicado mi capacidad de sufrimiento y de aguante. Es verdad que la sensación de que te sacan un trozo de corazón y lo tiran existe. Quién diga lo contrario, miente. Es peor cuando eres tú quien amputa. Pero existe y está ahí. Hacerte daño me está pudriendo. Por eso yo tampoco duermo. Porque nunca me había sentido tan desnuda como me siento ahora. Ni tan libre, ni tan fuerte, ni tan tranquila.

Creo que se equivocaron de sitio al coser.


(4/I/2010)

23.11.09

De la toma de decisiones.

Sabía que una de las cosas que se podían quedar por el camino era esto. Pero no sabía que TAN pronto.

Ahora sí que estamos bien jodidos.


Me da que voy a leer durante una temporada larga.

[Apocalyptica feat. Sandra Nasic - Path 2]

13.11.09

II.

8.11.09

De cómo estar fuera de control

Odio lo que pasa cuando no soy capaz de controlarme.

Odio la sensación de que algo va a ocurrir y no puedo pararlo, porque no soy capaz.

Odio cuando me dicen una palabra, se me saltan los fusibles y no soy capaz de hacer lo que debo. Se me agolpan los recuerdos, la misma palabra durante años, los mismos problemas, las mismas voces. Y todo me parece igual aunque sé que no lo es. Pero es que ya no quiero más.

Durante un rato todo me da igual y sólo me centro en esa sensación de descontrol, de no querer hacer daño a los demás. Ni a mí misma.

Luego todo pasa y sólo me apetece desaparecer y llorar. Y estar hecha polvo.

Como esta tarde.

Y entonces te odio. Te odio con todas mis fuerzas, porque me has convertido en algo que no quiero ser.

Odio el poso que has dejado en mí y que aún no he podido eliminar. Pero podré, cabrón. No lo dudes ni por un puto momento.

Ten por seguro que no va a ser tan fácil, porque ahora la ventaja la llevo yo que tengo veinticuatro y tú cincuenta y seis. Ya no puedes machacarme.

YA
NO
PUEDES
JUGAR
CONMIGO

El día menos pensado, me saltarás los fusibles. Y ahí no me va a importar tanto perder los estribos.

Te espero.