Tu, que has sido el Señor de mis días, el Dios de mis noches, el Rey Sol, no eres capaz de dormir. Ni siquiera con química. Y yo soy tan estúpida que ni me río. Lloro. Lloro de rabia, lloro de pena y lloro de asco hacia mi. Lloro porque me siento miserable. Porque yo tampoco duermo. Me siento una traidora. Aunque sentía cada palabra que salía de mi puta boca, y las que callaba también, ahora no son mas que ceniza. Al final, ni siquiera soy quién de hacerte feliz. Al final, todo lo que hago es un error.
Y te quiero. Y te he amado mas alla de mis posibilidades, mas alla de todo sentimiento lógico, más allá de la renuncia a mí. He cambiado por ti, he amado lo que tu amabas, y he perdido tanto por el camino, que ni siquiera recuerdo ínfimamente qué era vivir antes de conocerte. Y no me arrepiento. Pero ahora no duermes. Bienvenido a mi vida sin sueños. Ahora sabes el miedo que da ser libre despues de tanto tiempo. Ahora te sientes mal, te sientes culpable y pides perdón. Por eso no duermes.
No te preocupes, es normal. Se te pasara. Hubo un tiempo en el que yo tampoco dormía. Solo lloraba. El ruido que hacia nuestra vida al romperse no me dejaba dormir. Ni dormía ni llegaba a despertar nunca, tremendamente consciente de todo y lúcida, como un tajo recto en el medio del pecho. Horas y horas mirando al techo, leyendo y leyendo mientras tu dormías, escuchando mi voz, razonando con mi corazón, intentando sentir con la cabeza, horas y horas y horas y horas durante meses y meses y meses, convenciéndome, hablándome, llenando el tiempo de pensamientos, reflexiones, cábalas que me hiciesen sentir mejor y arrojasen un poco de luz sobre esto. Pero al final sólo apretaba las mandíbulas, volvía para cama y lloraba. Y fumaba. Y dolía. Pero no dormía. Lloraba igual que lloro ahora. Pero se te pasara, y a mi también. Aunque no vuelva a amar a nadie como te he amado a ti, aunque no vuelva a hacer las cosas que hacia contigo con nadie mas, aunque no vuelva a creer en el amor para siempre como hasta ahora lo hacia, aunque nadie vuelva a provocarme los orgasmos con esa fuerza que te invade y te nubla la cabeza durante horas antes de dormir. Todas las mutilaciones dejan secuelas. Dejaremos de llorar y volveremos a dormir, aunque no será juntos. No puedo decirte que volverá a salir el Sol, porque vivimos en un mundo en el que el Sol no existe para ninguno de los dos.
Tu no duermes y yo me desgarro. Igual que la ultima vez que estuvimos juntos. En el plazo de un mes, me han sacado más cosas de mi cuerpo que en toda mi vida anterior, y han triplicado mi capacidad de sufrimiento y de aguante. Es verdad que la sensación de que te sacan un trozo de corazón y lo tiran existe. Quién diga lo contrario, miente. Es peor cuando eres tú quien amputa. Pero existe y está ahí. Hacerte daño me está pudriendo. Por eso yo tampoco duermo. Porque nunca me había sentido tan desnuda como me siento ahora. Ni tan libre, ni tan fuerte, ni tan tranquila.
Creo que se equivocaron de sitio al coser.
(4/I/2010)

2 comentarios:
Es GRANDIOSO.
Aunque no tan grandiosamente agradable.
Pasará, como tú dices.
:*
A mi ni el diazepan me hace dormir. Pero trato de soñar despierta, al menos hasta las siete de la mañana.
Todo son perídos, efimeros. Como todo.
Suerte.
Publicar un comentario