1.11.10

De las explicaciones que se dan y no se dan

La próxima vez que tenga que decir que no, voy a escribirlo en una pancarta de 2000x5000.

Parece que la única manera de que las cosas queden claras es hacer daño. Me niego en redondo. Si lo quieres entender, entiéndelo, y si no, déjalo. Dices que las últimas conversaciones te han resultado extrañas. Yo te lo explico: es que estoy empezando a pensar en mí y a decir lo que pienso, por eso te resultan tan raras, porque es la primera vez que te lo digo.

Entiendo que hasta que no he sido tajante, no hayas empezando a comprender la gravedad de las cosas. Entiendo que no quieras ver cosas que son tan claras. Entiendo que la frase NO QUIERO te suene a chino porque no me la has oído decir nunca. Entiendo que sea una novedad para ti, pero no te preocupes porque enseguida vas a acostumbrarte.

Lo que para tí es tan extraño, de mí surge natural, como si toda el agua que llevo dentro acabase de reventar y saliese sola, a borbotones, sin poder controlar su curso, sin aguantar más dentro de mí, tan libre y tan fluída que me hace sonreír, sabiendo que nunca más va a volver a pasarme nada así. Sólo el pensar en volver atrás en el tiempo me llena los ojos de lágrimas y me machaca los pulmones.


Odio dar explicaciones, pero en este caso te daré las que crea convenientes. Casi las que me pidas. Si te duelen, es un daño colateral. No voy a mentirte más para intentar no hacerte daño. Voy a dejar que el agua encuentre su cauce porque sale, ¡tiene que salir!, ya está saliendo y llenando mi vida, haciéndome flotar en este remanso de paz que me acompaña desde hace un tiempo y que lo impregna, lo mancha, lo inunda todo cuando cierro los ojos, y que se ha convertido en la plaza que defiendo a toda costa, porque no quiero perderlo, y no quiero que nada lo empañe ni desluzca algo tan bello como lo que tengo la suerte de vivir.

Estoy por encima de tí. De todos vosotros. Tengo que estarlo. Si fuese como vosotros, correría hacia la horca más cercana. No puedo permitir que a algo tan delicado, tan delicioso, tan frágil, tan intenso y tan cierto que me sostiene entera en el aire, tan cercano que puedo tocar, llegue algo que no sea igual de extraordinario. Sería una descortesía por mi parte.

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